¿PARA QUE QUIERES DESARROLLAR TU CREATIVIDAD?

A) Para poder concebir edificios con formas retorcidas.
B) Para proyectar sin tomar en cuenta los materiales, procedimientos ni sistemas de construcción.
C)Para estar a la moda de acuerdo con las re-vistas más recientes.
D) Para aprender a utilizar términos basados en la física, las matemáticas, sistemas de cómputo, etc.
E) Para imitar a Frank Ghery o a Herzog & Meuron.

Si tu respuesta es afirmativa a cualquiera de estas preguntas, entonces este sistema no es para ti.
Este sistema propone algo más sencillo; por ejemplo, explicarte cómo es tu propio proceso creativo, lo cual te ayudará a disminuir la ansiedad cuando te enfrentas a resolver un proyecto y en consecuencia te sentirás más libre al tomar decisiones.

A partir de ello no querrás seguir las modas, sino ser tú mismo.
Lo que quiero decir es que vale la pena desarrollar la creatividad a fin de ganar más libertad. Como utilices esa libertad o si la olvidas, eso es responsabilidad tuya.

¿Para qué, pues, quieres desarrollar tu creatividad?

Sobre este sistema

Este sistema es continente y no contenido.
No es su propósito contener, sino explicar las cosas objetivamente y a consecuencia de ello, contiene elementos que pueden explicar a otras teorías.
No es su propósito clasificar, pero a través del orden que el propio sistema implica, inevitablemente  clasifica todo aquello que explica.
No es su propósito hacer manifiestos, pero con frecuencia sus conclusiones invitan a confrontar lo ya aceptado y a eliminar lo que no tiene fundamento.
No es su propósito cuestionarte, pero invariablemente terminas por revisar tu psicología y aprendes a enfrentar, o a ceder; es decir, a crecer.
En suma, no es su naturaleza ser contenido, sino contener.

Para ser arquitecto

...primero tienes que aprender a bailar y a cocinar. Aquello para entender todo lo referente al lenguaje y lo otro para entender lo referente a la composición. Luego practicar y equivocarte durante mucho tiempo, incluso décadas ... y para entonces ya podrás mirar de frente a Le Corbusier y preguntarle: ¿qué tal lo estoy haciendo?. No te preocupes si no te contesta, quizá ni siquiera te escuchó porque en una época de su vida él sentía que no había ningún mortal digno de pararse frente a él, pero si para entonces ya eres realmente un arquitecto entonces tú mismo sabrás la respuesta y mejor aún, comprenderás cómo lo estaba haciendo él.

Así que si pensabas que ya eras arquitecto, quizá deberías pensarlo de nuevo.

¿Sabes lo que haces cuando proyectas?

¿Puede alguien decir con claridad qué es lo que pasa en su mente cuando está ante un papel en blanco? La respuesta a esta pregunta implica que conoces de antemano cuál es tu proceso creativo, pero si no lo conoces, esto significa que lo que trabaja en tu mente es otro proceso que todos conocemos como ensayo-error.

Y no vale que digas que lo que importa es el resultado, no cómo se llega a él. O que si bien no lo sabes explicar, lo intuyes. Mi pregunta fue clara. No pregunté si tienes buenos proyectos o calificaciones o si eres el primero en tu clase o si ganas concursos. Mi pregunta fué ¿sabes lo que haces cuando proyectas?

Yo sí.

La arquitectura en las aulas

Definamos un problema de la enseñanza. La cuestión estriba en que un estudiante tiene que enfrentarse a un revisor, es nuestro caso, el arquitecto de la materia de proyectos o de composición. El estudiante no sabe bien lo que quiere hacer o adónde quiere llegar con su proyecto y muchas veces no tiene la capacidad de expresar una idea con claridad... ¿cómo va a defender su proyecto?. El profesor se enfrenta a diez o a veinte o a treinta alumnos en la misma situación...¿cómo le va a dedicar el tiempo suficiente a cada uno de ellos y a resolver todas sus dudas? y más aún, el profesor tiene sus propios prejuicios y temores, lo mismo que el alumno, ¿entonces cómo van ambos a entenderse?

La situación llega a ser desesperante para ambas partes. Estudiantes frustrados y maestros decepcionados. Por eso necesitamos un sistema.

Las definiciones y términos en arquitectura

Uno de los objetivos de este sistema es tener un lenguaje claro y preciso. La carencia de este lenguaje produce confusión y debates inútiles. Por ejemplo, acostumbramos llamar a un mismo fenómeno con distintos nombres como orgánico, integración, mímesis, coherencia, etc. y a distintos fenómenos con un mismo nombre: la continuidad, las semejanzas con el cuerpo humano, las semejanzas con organismos vivos reciben el nombre de orgánico.

En cambio, el correcto estudio de los elementos que integran un fenómeno nos harían ver que distintas personas hablan de los mismo con distintos términos o por el contrario, que esas personas hablan de distintas cosas, aún utilizando los mismos términos. Esto también tiene la ventaja de descubrir si un nuevo término o definición tiene fundamento y se refiere a un fenómeno no observado antes o es una mera invención con fines, por ejemplo, de mercadotecnia.